Está semana me mandaron un vídeo donde un niño apuñala a su compañera de clases en guerrero en una clase de civismo por una discusión por la reforma judicial, si es cierto este vídeo y que paso aquí en México ( lo digo porque no siempre hay que creer lo que pasa en las redes sociales).
Todo indica sin embargo, que si fue real, ocurrió en Chilpancingo en una escuela primaria (exacto primaría!!!) que está pasando en México, nunca se había dividido tanto el país, siempre hemos sido unidos en todo y ahora ya se ve el odio, violencia y apatía, entre los ciudadanos, lo ves en la calle, en la agresividad de las personas.
Y busque la nota por internet y curiosamente está bloqueada la información, así que concluyó que si fue real porque de otra forma no estaría bloqueada está nota.
Leyendo una columna en las redes, hace pensar que es cierto que estamos atravesando una larga temporada social, donde en cada tiempo y espacio, aparecen conductas agresivas, que no deberíamos manifestar, sobre todo cuando éstas son promovidas con daño a terceros, porque en alguna medida son marcadores de una sociedad que no está sana.
Hay marcadores suficientes para que estemos alertas, pero no podemos permitir que se instauren de manera crónica en grupos sobre todo, aquellos, que sirven a la comunidad con el mayor de los desvelos: Personal salud, del taxi, meseros, etc.
Pero de ahí a agredir verbal o físicamente hay un trecho, demostrándonos una falta de control, sea por frustración interna, sea porque no aguantamos lo más mínimo, sea porque estamos percibiendo que cada vez es menos justa, más embustera, desmoralizadora y con una enorme desidia en hacer las cosas bien, no disfrutando de lo que hacemos y del servicio que prestamos a los demás.
No es una excusa, pero una cosa lleva a otra y nos volvemos agresivos cuando se nos impide evolucionar como personas libres, cuando no podemos pagar las enormes cantidades de las hipotecas, cuando los autónomos ven subir sus cuotas cada dos por tres.
Cuando vivimos al límite y tenemos que desertar de cierta calidad de vida… ¡Todo esto nos hace sentir una frustración tras otra, una crisis tras otra; sintiéndonos más vulnerables y sin alivio futuro!.
Es muy duro vivir cuando nos bloquean nuestros esfuerzos y no nos queda otra forma de demostrarlo dirigiendo nuestra ira hacia los que tenemos delante, que son muchas veces quienes menos lo merecen. Esa agresividad es contagiosa a nivel social y es imitativa, perdiendo el control y reaccionando agresivamente.
Así o más claro con este estudio que me encontré en las redes sociales, es momento de reflexión, de recordar esa tranquilidad social que teníamos hace unos años, basado en respeto, ayuda y reconciliación, para enderezar este efecto social que nos está destruyendo como sociedad. Así o más claro !!!.
Feliz San Lunes y adiossss.








