👉🏻 Una reflexión ciudadana sobre el aumento fiscal y la violencia que no cede.
En los últimos días del 2025, el Congreso de Morelos aprobó el aumento de cuatro impuestos estatales que impactarán directamente a trabajadores, familias, profesionistas y empresarios:
1. Impuesto sobre Nóminas
2. Impuesto por la Venta o Donación de Inmuebles
3. Impuesto sobre Actividades Empresariales
4. Impuesto sobre Prestación de Servicios Profesionales
Al mismo tiempo, la violencia no da tregua: asaltos en transporte público, extorsiones a comerciantes y productores, secuestros exprés, homicidios dolosos y una sensación de inseguridad que ya es parte del día a día de prácticamente todas las familias morelenses.
La pregunta que hoy se hace la inmensa mayoría de la población es sencilla y contundente:
¿Con este aumento de impuestos veremos, por fin, una reducción real y perceptible de la violencia?
Porque el argumento oficial —que la caída en la recaudación estatal obliga a subir impuestos— es cierto… pero también es consecuencia directa de la inseguridad que el propio gobierno del estadono ha logrado contener:
Cierre masivo de negocios – menos nóminas – menos recaudación del Impuesto sobre Nóminas. Colapso del mercado inmobiliario, en donde nadie quiere comprar o invertir en un estado violento, – menos ingresos por traslación de dominio.
Fuga de empresas y profesionistas, – menos contribuyentes activos en los impuestos empresariales y profesionales.
Informalidad creciente, – menos base gravable.
En resumen: la violencia está destruyendo la economía formal y, paradójicamente, el remedio elegido es cargar más peso a quienes todavía resisten dentro del sistema económico local.
Este círculo vicioso es insostenible. Subir impuestos sin atacar de raíz la inseguridad solo acelerará el cierre de más negocios, la migración de familias y profesionistas a otros estados y el crecimiento de la economía informal.
No se trata de rechazar todo aumento fiscal, sino de exigir que sea la última vez que se nos pida pagar más… sin recibir seguridad a cambio.
Por eso, desde la ciudadanía organizada hacemos un respetuoso pero firme llamado al Gobierno del Estado de Morelos a replantear la estrategia y destinar los recursos —tanto los actuales como los adicionales que se recauden— a acciones que sí han demostrado funcionar en otros estados del país:
Propuestas concretas y urgentes:
1. Prevención real de las causas raíz de la violencia, con programas masivos y permanentes contra la pobreza, marginación y deserción escolar en las 103 comunidades de mayor riesgo, talleres obligatorios en todas las secundarias y preparatorias sobre igualdad de género, resolución pacífica de conflictos y prevención de adicciones.
2. Fortalecimiento policial con resultados medibles, incremento inmediato y sustancial del estado de fuerza policial, que hoy estamos muy por debajo del estándar nacional, depuración, capacitación continua y salarios dignos para reducir la corrupción, operativos permanentes de inteligencia en zonas rojas como: carreteras, mercados y centros turísticos con uso de tecnología en drones, cámaras y análisis de datos.
3. Incentivos reales para que la gente se queda y crezca económicamente, como la reducción temporal del Impuesto sobre Nóminas para nuevas contrataciones formales, exenciones o descuentos agresivos en el Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles para quien compre o construya vivienda o naves industriales en los próximos 24 meses, fondo estatal de apoyo a micro y pequeñas empresas afectadas por extorsión.
4. Transparencia absoluta, publicación trimestral, en lenguaje ciudadano, de cuánto se recauda por cada impuesto nuevo y en qué se gasta exactamente en seguridad y prevención, creación de un Consejo Ciudadano de Vigilancia de los Recursos para la Paz, con participación real de cámaras empresariales, colegios de profesionistas y organizaciones sociales.
Morelos no necesita más impuestos para seguir igual. Morelos necesita seguridad para volver a crecer.
Si logramos que la mayor parte del esfuerzo fiscal se traduzca en Paz efectiva, la economía se reactivará, volverán las inversiones, regresarán las familias y la base de contribuyentes crecerá de manera natural… y entonces nadie se opondrá a pagar lo que le corresponde.
Pero mientras la violencia siga siendo el principal impuesto que pagamos todos los días con miedo, lágrimas y sangre, cualquier aumento adicional será visto —con toda razón— como una carga injusta.
Gobierno de Morelos: No nos pidan más dinero para administrar el miedo. Pídannos confianza para construir juntos la paz.
Morelos merece vivir en paz. Y la paz no se financia solo con impuestos: se construye con inteligencia, voluntad y resultados.








