El uso de drones en las actividades de monitoreo y control de enfermedades transmitidas por vectores como dengue, zika y chikungunya, permite extraer imágenes e información del entorno urbano de forma mucho más rápida que a pie, y con mayores ventajas que la tecnología satelital.
Así lo revelan los recientes resultados del proyecto de investigación Modelos de aprendizaje automático para la predicción temprana de áreas de riesgo de transmisión de arbovirosis, implementado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) de la Secretaría de Salud, en conjunto con otras instituciones académicas, de prevención y atención en salud.
La jefa del Departamento de Sistemas de Salud del Crisp explicó que el proyecto contempla que la información recabada por el uso de drones se registre en el Sistema Integral de Monitoreo de Vectores (SIMV), que es una plataforma informática desarrollada en 2009, producto de un convenio de colaboración entre el INSP y Cenaprece, que concentra toda la información relacionada con la vigilancia y el control de enfermedades transmitidas por vectores.
Dentro de este sistema también se pueden incorporar los algoritmos desarrollados en colaboración con el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat) del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt), que ha generado índices de riesgo para determinar las áreas con más probabilidades de experimentar problemas de vectores.
Rogelio Danis Lozano informó que el propósito de estos esfuerzos es enriquecer el Sistema de Información del Cenaprece con datos, con el objeto de que, a través del desarrollo de algoritmos, se generen mapas donde se puedan identificar las áreas de riesgo.
Para estos efectos, dijo, los drones se ponen en funcionamiento a mediodía, que es cuando los mosquitos salen a poner los huevos en los recipientes que tienen agua; luego, estos insectos buscan lugares donde haya cierto tipo de vegetación para reposar.
Posteriormente, buscan una nueva fuente de alimentación, que en este caso se refiere a humanos; en ese punto puede empezar el proceso de infección relacionado con enfermedades transmitidas por vectores.








