Otro lunes en nuestras vidas, ahí les paso una columna de un buen amigo Don ( aclaro no cualquier persona es digna que le reconozca con el nombre de Don, para mí es reconocimiento y respeto) Don Eusebio Jiménez que le pedí permiso para replicar su columna porque me pareció muy interesante el tema que toca referente a lo que estamos viviendo en México los pequeños y medianos empresarios. Ahí les va su columna.
El gobierno necesita dinero: Los pequeños pagan, los grandes se esconden.
En México, la economía real no la mueven los multimillonarios ni los grandes corporativos. La mueven los pequeños y medianos empresarios: la tiendita, el taller, la fonda, el restaurante, la farmacia, el comercio de barrio.
Ellos son los que abren todos los días, aunque no haya ventas, y aun así cumplen con impuestos, cuotas y trámites.
Las PyMEs representan más del 99 por ciento de los negocios del país y generan la mayor parte del empleo.
Pero también son las más golpeadas: no tienen crédito, enfrentan altos costos, venden menos y cargan con un sistema fiscal que no perdona al chico, pero sí tolera al grande. Hoy el gobierno enfrenta un reto mayor: necesita recaudar alrededor de 9 billones de pesos para cumplir su plan de egresos: programas sociales, salud, educación, obras y deuda pública. Y entonces vuelve la propuesta de siempre: poner IVA a los alimentos y a las medicinas. Dicho claro y sin rodeos: eso sería un golpe directo a la gente.
El IVA encarece el pan, la leche, el huevo y los medicamentos. Cuando la gente compra menos, el pequeño negocio vende menos. Así funciona la economía de barrio, no la de escritorio. Pero aquí está la verdad incómoda: en México no falta dinero, sobra evasión fiscal.
Mientras se discute cobrar impuestos al frijol y al paracetamol, hay empresarios multimillonarios que deben miles de millones de pesos al SAT y llevan años escondiéndose detrás de amparos y litigios.
Casos como el de Ricardo Salinas Pliego no son aislados: son el reflejo de un sistema que aprieta abajo y protege arriba. Si el Estado cobrara esos adeudos millonarios, no tendría que asfixiar a las PyMEs ni meterle la mano al bolsillo de la gente. El dinero no está en la tiendita ni en la fonda. Está en los grandes evasores. Que paguen los que más tienen.
Porque un país no se rescata exprimiendo al pueblo, se rescata cobrando a los poderosos. Aquí lo único que yo en lo personal tendría que agregar, en mi humilde punto de vista sería que también se debe de ampliar la base de contribuyentes, en un país donde día a día crece más el comercio informal es importante la aportación de todos, en la contribución de impuestos, para que no solamente unos pocos sigamos cargando la carreta de este país llamado México.
Feliz San Lunes y adiossss.








