Amanda, ya ciérrale… los que ya andamos en el tostón entendimos perfectamente ese anuncio ochentero que nos enseñaba a cuidar el agua… ¡lástima que solo lo entendimos para recordarlo, no para aplicarlo!.
Era 1984, un comercial exitosísimo. Éxito total… en la tele, porque en la vida real seguimos comportándonos como si el agua fuera refill infinito cortesía del planeta.
Ayer fue el Día Internacional del Agua —porque claro, al agua también le damos su “día”, como si con eso se sintiera atendida— cuando en realidad debería ser todos los días… pero sin hashtag, porque eso ya implica esfuerzo.
Ahí, les van unos datos y tips de ahorro en casa, que suenan básicos… porque lo son, pero aún así nos cuesta trabajo aplicarlos: sí, cerrar la llave, bañarse rápido y no hacerse el creativo dejando correr el agua “tantito”.
Solo el 0.5% del agua del planeta es potable y accesible. Pero tranquilos, sigamos lavando banquetas como si viviéramos en Suiza y no en modo “a ver cuánto dura la presión hoy”.
El famoso “cuidar el agua” implica cosas revolucionarias como reparar fugas (sí, esa que lleva meses sonando como fuente zen), ducharse en 5 minutos (no es spa) y usar la lavadora llena (no es desfile de ropa). Reutilizar agua también ayuda, pero bueno… paso a paso, no nos vayamos a cansar.
Después de años y años de campañas, resulta que ni las nuevas generaciones ni las no tan nuevas aprendimos gran cosa. Y eso sí debería preocupar, porque el agua no tiene reemplazo, pero nosotros actuamos como si Amazon la repusiera en 24 horas.
Viví en Canadá hace como 30 años, y desde entonces el cuidado del agua ya era tema serio. Irónico: ellos, con agua de sobra, la cuidan; nosotros, con escasez, la desperdiciamos… pero con mucha actitud, eso sí.
Y como dicen por ahí:
“Una vez que has acarreado tu propia agua, conoces el valor de cada gota.”
Ouch… pero no se preocupen, seguro esperamos a que nos toque para ahora sí valorar, porque así somos: especialistas en aprender… pero a la mala.
Mejor cuidemos cada gota de agua, porque este mundo no camina con buenas intenciones ni con memes. Y sí, al paso que vamos, las guerras serán por agua… pero eso sí, bien hidratados no vamos a estar.
Feliz San Lunes y adiósss… mientras todavía salga agua de la llave.








