“Refuerzos”, “recursos” y “estrategia clara” son conceptos que se repiten en cada anuncio sobre la seguridad, pero el problema es que, en Morelos, esas promesas no han logrado traducirse en resultados sostenidos.
El discurso del secretario de Gobierno, Edgar Maldonado Ceballos es optimista, pero repite una fórmula que en Morelos ya ha mostrado límites: confiar en que un relevo y un “plan operativo claro” bastarán para revertir una crisis de seguridad persistente.
Y que el nuevo mando que llega eventualmente, en cualquier instancia que sea, tenga perfil operativo y experiencia en otros estados suma en el papel, pero no garantiza resultados en un contexto local atravesado por dinámicas delictivas complejas y una coordinación que, aunque se insiste en fortalecer, sigue siendo uno de los puntos más débiles en la entidad. Al menos hasta hoy nada diferente se ha visto.








