Ante el riesgo de que el crecimiento inmobiliario avance sobre una de las últimas áreas naturales que conserva la capital morelense, la exsenadora Lucy Meza llamó al Cabildo de Cuernavaca a solicitar formalmente al Gobierno del Estado la declaratoria de Área Natural Protegida para el predio de cuatro hectáreas conocido como La Casahuatera.
La exlegisladora advirtió que ninguna inversión o proyecto de desarrollo puede estar por encima de la sustentabilidad y del derecho de las nuevas generaciones a vivir en una ciudad con áreas verdes y un entorno ambiental equilibrado.
La preocupación surge ante el proyecto de Inmobiliaria Portenta, que contempla la construcción de un complejo habitacional integrado por seis torres de 15 pisos cada una, en una zona que, de acuerdo con los señalamientos, alberga alrededor de mil 600 árboles nativos y constituye uno de los últimos fragmentos de selva baja que permanecen en Cuernavaca.
En este contexto, Lucy Meza planteó que el Ayuntamiento debe asumir una posición firme y actuar antes de que cualquier proyecto de gran magnitud transforme de manera irreversible el entorno natural de la zona. Por ello, consideró urgente que el Cabildo formalice ante las autoridades estatales la solicitud de protección ambiental para La Casahuatera.
La ex senadora, Lucy Meza sostuvo que el desarrollo urbano no puede medirse únicamente por la cantidad de viviendas o inversiones que genera, sino también por el impacto que provoca sobre los recursos naturales, la biodiversidad y la calidad de vida de la población.
Advirtió que permitir la pérdida de este tipo de espacios representaría un daño que difícilmente podría revertirse, particularmente en una ciudad que enfrenta cada vez mayores presiones por el crecimiento urbano, la reducción de áreas verdes y los efectos del cambio climático.
Lucy Meza estableció que la discusión de fondo es si Cuernavaca está dispuesta a sacrificar sus últimos espacios naturales para privilegiar proyectos inmobiliarios de alta densidad o si, por el contrario, sus autoridades asumirán la responsabilidad de proteger el patrimonio ambiental de la ciudad.
La Casahuatera representa, dijo Lucy Meza, representa y significa una prueba para las autoridades municipales y estatales: “decidir entre la expansión inmobiliaria sin límites o la defensa de un patrimonio natural que, una vez destruido, no podrá recuperarse”, concluyo.








