Es urgente transparentar el proyecto autorizado por el cabildo cómplice de Cuernavaca que permitirá al SAPAC continuar con la instrumentación del proyecto de Asociación Público – Privada “Eficiencia energética por medio de paneles solares”, que contempla hasta 39 mil 568 paneles fotovoltáicos, para atender 104 instalaciones del organismo, entre pozos de bombeo, cárcamos de rebombeo y plantas de tratamiento, exigió la diputada federal Meggie Salgado al ayuntamiento de Cuernavaca.
Con base en información que ha socializado el municipio, actualmente el SAPAC paga entre 12 y 12.5 millones de pesos al mes de luz, por lo que los paneles solares del SAPAC prometen un ahorro de entre tres y cinco millones mensuales, sin embargo, no hay claridad en nada de este proyecto que a lo lejos parece innovador, pero de cerca parece otro negocio de quienes manejan la Ciudad a su antojo, advirtió la legisladora.
De manera clara puntualizó que no está en contra de la energía limpia, sino de firmar a ciegas un proyecto que abre la puerta para endeudar más al ayuntamiento de Cuernavaca.
Meggie Salgado cuestionó de manera pública al ayuntamiento de Cuernavaca: ¿Cuánto se va a pagar en total en los próximos 20 años?, ¿Cómo se ajusta ese pago con el tiempo?, ¿Quién planteó originalmente este esquema y cómo se garantiza una licitación abierta, sin favoritismos?, y sobre el ahorro, ¿Se va a reinvertir en la red de agua?.
Debido a todo lo anterior, la legisladora propuso una auditoría a las finanzas del SAPAC, para que se transparenten a dónde van los ingresos que pagan más familias de Cuernavaca por su agua, y que cada peso de ahorro se invierta en tuberías, drenaje y plantas de tratamiento y no en gasto corriente.
Asimismo, exigió que el proyecto completo de los paneles solares se haga público de manera inmediata a las y los ciudadanos de Cuernavaca y que el Congreso del estado de manera responsable revise bien el proyecto antes de autorizar cualquier endeudamiento.
Insistió en que el problema actual del SAPAC, no es solo la factura del consumo de luz que debe pagar, sino la red de agua potable, las tuberías de asbesto y hierro que ya rebasaron su vida útil, las innumerables fugas de agua potable, más zanjas que quedan abiertas, los drenajes colapsados que terminan en socavones y las plantas de tratamiento que no operan como deben.
Por último, consideró que Cuernavaca no puede seguir tapando con una promesa a veinte años, lo que debería resolver con trabajo diario, porque quien administra el agua, administra la vida de una Ciudad.








