No pues ahora resulta que nos van a forzar a usar tarjetas para pagar y dejar poco a poco el efectivo.
Los bancos, seguramente, están celebrando con mariachi incluido.
Entiendo el argumento cuando hablamos de las casetas de cobro. Ahí uno puede pensar que con el efectivo había demasiadas tentaciones para que el dinero se perdiera en el camino. Aunque ahora que todo será electrónico, seguramente también habrá manera de que se “pierda”… pero eso sí, legalmente y con comprobante.
Lo que sí me preocupa es esta urgencia que existe por recaudar por una vía, por otra y por la que se pueda.
Y aquí viene la pregunta incómoda:
¿Todo ese dinero que se recauda realmente está regresando a la población en servicios?
Porque queremos ver mejores calles, seguridad, alumbrado, agua, servicios públicos, infraestructura… y ahí es donde muchas veces las cuentas ya no nos cuadran.
Porque cobrar sí lo vemos.
Lo que no vemos tan claro es en qué se está gastando.
Y mientras no veamos resultados, vamos a seguir pensando que el problema no es cuánto se recauda, sino a dónde termina llegando ese dinero.
Les comparto lo que se ha planteado desde el Senado de la República sobre la nueva Ley de Economía Digital y el proceso para ir reduciendo el uso del efectivo en determinados sectores.
La idea contempla que Hacienda pueda establecer, de manera gradual, sectores donde se privilegie u obligue el pago electrónico, comenzando por actividades como casetas de peaje y gasolineras.
Se contemplan pagos mediante:
• Tarjetas de débito y crédito.
• Transferencias electrónicas y SPEI.
• Códigos QR.
• NFC.
• CoDi y Dimo.
También se plantea una identidad digital para facilitar la contratación de servicios financieros y excepciones ante fallas técnicas, como falta de luz o internet.
Así que ya saben:
A cargar menos efectivo… aunque tampoco es que traigamos mucho.
Eso sí, tengan listas las tarjetas, porque ya hasta los de tránsito traen terminal para cobrar.
Y pues ni modo…
Adiós al efectivo, bienvenidas las terminales… y que Dios nos agarre confesados cuando llegue el estado de cuenta.
Feliz San Lunes y… adiossss.








