¡¡¡Gooool!!! Se viene el Mundial… y la pregunta incómoda:
¿fiesta futbolera o cortina de humo marca “hecho en México”?.
Porque, mientras medio país se emociona con el balón, el otro medio sigue esquivando la realidad: inseguridad desbordada, economía apretando el cuello y un desgaste social que ya huele a hartazgo.
Sí, el Mundial distrae. Siempre lo ha hecho. Satura pantallas, domina conversaciones y convierte cualquier problema en “lo vemos después del partido”. Pero esta vez hay un detalle: también es reflector. Y de los que no perdonan.
Porque mientras la FIFA vende espectáculo, acá hay colectivos, madres buscadoras y ciudadanos que no están dispuestos a aplaudir en silencio. Van a usar la vitrina mundial para gritar lo que aquí muchos prefieren ignorar.
Y ojo: no todo es fiesta. También vienen los clásicos “efectos secundarios”: más delitos, más dinero sucio circulando y riesgos como la trata de personas. Por algo ya andan sacando campañas de “prevención”… porque saben lo que se viene.
Mientras tanto, otros reclaman lo obvio: ¿de verdad el dinero debe ir a estadios y maquillaje urbano cuando hay colonias sin agua, sin seguridad y sin lo básico? Pero claro, eso no sale en la repetición del gol.
Al final, el Mundial es negocio, espectáculo y narrativa. Puede ser anestesia… o puede ser exhibición internacional.
Así que sí: ya veremos —dijo el ciego—.
Porque este no es cualquier Mundial. Es uno donde México no solo juega en la cancha… también se juega la cara frente al mundo.
Feliz San Lunes y adiossss!!.








