Tras advertir que la crisis del agua dejó de ser un problema del futuro para convertirse en uno de los mayores desafíos del presente, la ex Senadora Lucy Meza, sostuvo que será urgente sustituir toda la tubería de distribución de agua potable que ya está obsoleta.
Sostuvo, que por lo menos se requerirá cambiar a corto plazo el 10% de los de los 1500 kilómetros de la red de distribución del agua potable con los que cuenta la ciudad, pues es en donde se presentan las principales fugas del vital líquido.
Lucy Meza advirtió que en menos de 10 años la ciudad de Cuernavaca comenzará a enfrentar una cuenta regresiva que exigirá acciones colectivas, pues se prevé que disminuya la captación de agua por las fuertes sequías que se presentarán, producto del acelerado cambio climático.
Aunque, hoy la capital morelense continúa recibiendo agua de su acuífero, especialistas advierten que el recurso natural podría disminuir significativamente entre los años 2030 y 2035.
“El recurso hídrico que hoy abastece a miles de familias no es inagotable y el desafío no será exclusivo de Cuernavaca. El acuífero que abastece a la ciudad también suministra de agua a municipios como Jiutepec, Temixco, Xochitepec, Tepoztlán y Huitzilac, por lo que una misma fuente debe responder a las necesidades de una población que continúa creciendo año con año”.
La ex Senadora advirtió que del 2015 al 2021, en los dos gobiernos de Morena, se dejó de invertir en la red de agua potable al grado de llevar al SAPAC en la peor de sus deudas y crisis financieras. Está desatención generó un grave rezago en mantenimiento, restitución e inversión en el sistema hídrico de Cuernavaca.
Lucy Meza expuso que gran parte de la red de distribución tiene varias décadas de funcionamiento, situación que provoca constantes fugas, rupturas y pérdidas de agua antes de llegar a los hogares.
En este contexto dijo que en sus visitas por distintas zonas de la ciudad, líderes y vecinos de 17 colonias, reportan constantes fugas de agua potable. Se calcula que por estos desperfectos se desperdicia el 30 por ciento del agua.
“La magnitud del rezago evidencia que la renovación de la infraestructura requerirá inversiones sostenidas durante varios años”, comentó.
Lucy Meza planteó que el verdadero reto consiste en proteger las zonas naturales de recarga del acuífero, modernizar la infraestructura para reducir fugas, ampliar el tratamiento y reúso del agua, así como fortalecer una gestión más eficiente y responsable del recurso, pues la crisis del agua no distingue colonias, niveles económicos ni colores partidistas”, concluyó.








